¡Respira!

Despido un año de muchos aprendizajes, de mucho autoconocimiento, y que sé que ha sido clave para lo que viene a partir de ahora. ¡Respiro!
Tania CaMon

Tania CaMon

Vamos a encontrar el equilibrio entre todas las áreas de tu vida.

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Hace casi un año escribía y quemaba, y volvía a escribir. Quemaba todo aquello que quería alejar para mi 2019, miedos e incertidumbres que esperaba que dieran paso a certezas y caminos seguros. Y escribía de nuevo, ésta segunda vez con mis deseos para el nuevo año, y esas palabras me han acompañado durante los últimos meses.

Pues llegados a este punto, a una semana de finalizar aquel año que empecé con tantos planes y propósitos, después de varias semanas escribiendo poco o nada, solo tengo algo que decirme, y que no es cosecha propia, pero desde que me lo dijeron por primera vez, me lo he quedado como mantra: ¡Respira, Tania!

Porque en uno de los días que más sentimientos remueve del año vuelvo a aparecer por aquí, muerta de miedo, llena de incertidumbres, pero vengo a pesar de ellas.

Porque no sé si la pequeña comunidad que ya estaba al otro lado, se habrá cansado de esperar a que ésta que está aquí, volviera a encontrar qué decir.

Porque me he sentido atrapada por ese fantasma que acecha con el clásico «¿Quién te crees que las cosas que cuentas interesen a alguien?»

Porque de eso se trata. De avanzar, y cuando falte el aire, respirar. Y seguir hacia delante, o parar, o gritar, o guardar silencio, «whatever», pero respirando, profundamente, hasta sentir de verdad que estás, y que eso es lo importante.

Y ahí otro de mis grandes aprendizajes de este año, «hazlo, aunque sea con miedo«. Y en eso también lo he hado todo, me he esforzado, y tengo la sensación de haber aprobado.

Porque he hecho cosas que nunca me hubiera imaginado. Ha sido un año de muchos agradecimientos, muchos perdones, muchas personas increíbles que han llegado a mi vida, muchas experiencias, también personas que se han marchado y he dejado ir. Y todo esto ha pasado porque me he atrevido. Y me ha encantado.

Y este atrevimiento quizá me ha hecho más fuerte, probablemente sí, pero también hoy me siento mucho más vulnerable. En un año en que me he permitido dedicarme tiempo para conocerme, explorarme, vivir experiencias por primera vez, expresarme libremente, tomar decisiones muy difíciles; esto me ha hecho pasar por todos los estados de ánimo posibles.

Y conocerme mejor, ha servido para dar mucha más luz a lo que soy. Pero al tener más luz, también he podido, puedo ver mucho más nítidas mis zonas de sombra.  Y lo cierto es que acojona y no me gusta. Pero están ahí, son mías, y sobre ellas tengo que seguir trabajando, y ahí habrá que ahondar a partir de ahora.

Cierro un año maravilloso y completamente cargado de experiencias. Con objetivos cumplidos, retos superados y con cambios de rumbo, que eso también mola.

Por primera vez siento que soy dueña de mi vida, que cierro una década, como todo el mundo, pero que en mi caso además va a dar paso a un 2020 en el que cumplo 40 años. Y esto son palabras mayores. Siempre me acuerdo de mi abuelita, a la que le encantaba contar que los 40 era la década de la plenitud, y yo me siento preparada para que así sea.

Cierro un año en el que me he plantado, y en el que he perdido el miedo a exponerme. Y en el que incluso entiendo esa exposición como terapia. Y me hace bien. Y mejor aún, hago sentir bien a otras personas. Y aunque solo fuera a una, ya sería maravilloso.

Vuelvo en un día en el que la gente se prepara para pasar la noche en familia, y estaréis a mejores cosas, y me siento cómoda así. Sintiendo que a lo mejor solo me estoy hablando a mí, pero que realmente es lo que necesito.

Vuelvo para quedarme, y aunque haya parecido ausente las últimas semanas, han sido de mucho trabajo interior que se verá reflejado aquí de alguna manera. Con espacio para el diálogo, con más compromiso por mi parte, y con la claridad de saber que esto tiene sentido si sirve para unir a la bandada. Estoy lista para levantar el vuelo.

De momento me despido hasta el próximo año, y me quedo escribiendo la carta a los Reyes Magos, que este año tiene que ser bien pensada. De momento, yo le pongo el compromiso y la verdad de seguir siendo honesta con lo que quiero, con lo que siento, y con lo que estoy dispuesta a ofrecer. A los magos les pediré el coraje para seguir, como ya he dicho, a pesar del miedo.

¡Feliz Navidad!

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