El programa que me gustaría votar

El programa político perfecto sería una buena combinación de varios, poniendo énfasis en lo que nos une y difuminando los puntos críticos que nos separan.
Tania CaMon

Tania CaMon

Vamos a encontrar el equilibrio entre todas las áreas de tu vida.

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Parece mentira que hayan pasado ya cuatro años… ¡Ah, coño, que no!,  que solo hace seis meses que fuimos a votar por última vez.

No era, ni es mi intención tocar temas políticos en «mi casa» (al menos, de manera habitual), pero realmente creo que la situación social actual, tan condicionada por lo que pase hoy, merece que reflexionemos un poco sobre la importancia de ejercer nuestro derecho al voto.

Porque probablemente a todas las personas con cierto sentido de la responsabilidad nos repatea tener que volver a explicar lo que queremos porque los representantes políticos no han querido entender lo que expresamos en abril, pero el castigo para ellos no es quedarnos en casa. Está claro que ellos y sus egos tienen la culpa de no haberse puesto de acuerdo, pero aún así hay que votar. No haciéndolo perdemos todos, y no está el panorama para eso.

Vivimos un momento social muy complicado y a la vez trascendente, con grandes problemas globales y con personas que cada vez estamos más concienciadas y somos más exigentes en ciertos ámbitos que hasta ahora no tenían espacio ni se les daba importancia en los programas de los partidos políticos: igualdad de oportunidades, programas educativos, salud preventiva, sostenibilidad medioambiental, consumo responsable, conciliación, etc. Y todo lo que de manera muy exhaustiva, aunque con poca concreción y sobre todo obligatoriedad para mi gusto, se recoge en los ODS (17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, con una agenda a cumplir para 2030 y de la que todavía nos encontramos muy, muy lejos)

Y aunque en esta ocasión, estos temas tampoco tengan una amplia presencia en los programas y ésta sea desigual en función de cada partido, ya van apareciendo y eso es importante. Porque yo soy de las que creo que la política siempre va a la zaga de la sociedad y los cambios que ésta impone. Y por este motivo, la sociedad (que no es abstracta, que está formada por personas, por cada uno de nosotros) tiene que hablar, tiene que manifestarse, tiene que votar, que es una de las herramientas con las que nuestra voz se oye de manera contundente.

Así que hoy domingo es día de salir a la calle a decirles unas cuantas cosas a estos señores. Señores, y sí, en este caso no hace falta hacer el desdoblamiento para utilizar un lenguaje no sexista, porque resulta que tenemos a 5 hombres candidatos en los principales partidos… Y aunque se intenta incluir la presencia femenina con debates secundarios entre mujeres, porque lo de mezclarnos sería una locura (modo ironía on), no cuela. Pero me parece que es una manera tan fea como evidente, de no tener en la consideración que merecemos ese 50% de población que somos las mujeres. Y en general, la diversidad. Porque, entérense de una vez, incluir lo diverso en un proyecto, siempre suma, siempre.

Y al final, la buena marcha de un país es un proyecto lo suficientemente ambicioso e importante, que conseguir que se sientan integrados y representados el mayor número de personas posible, aunque no estén de acuerdo en todo, es a lo que todos vosotros deberíais aspirar, más allá de vuestros egos y el «regustillo» del poder.

Porque, señores, sí repito señores, la mayoría de las personas no nos leemos los programas políticos (vamos, no disimuléis, que no os los leéis), pero sí os vemos, os escuchamos, y sobre todo, nos damos cuenta de cómo actuáis. Y yo estoy convencida de que la mayoría somos del dicho «Hechos son amores» (¡qué sabio es el refranero popular y cuántos refranes se me vienen a la cabeza como dedicatorias, pero dejémoslo aquí!).

Así que para hoy vamos tarde en cuanto al programa que habéis ofrecido, pero es el punto de partida para ir sumando y mejorándolo en su ejecución. Y para eso, el primer requisito es que os escuchéis.

Porque estoy convencida de que el programa político perfecto sería una buena combinación de partes de cada uno de los vuestros, poniendo énfasis en lo que nos une a todos, y difuminando los puntos críticos que nos separan.

Y por qué no, ya escribo mi carta a los Reyes Magos, añadiendo a ese programa algunos puntos que para mí son tan importantes como innegociables. Así que, si por carambola me leéis y resulta que queréis mi voto, estos puntos deberían ser igual de importantes para vosotros como lo son para mí:

  • Mejora en la atención a la dependencia. Con más recursos, económicos y humanos. Pero sobre todo, aliviando los interminables y tediosos trámites burocráticos y plazos de espera. Las personas dependientes ya tienen bastante con intentar vivir dignamente, como para tener que soportar ciertas situaciones. Y las personas cuidadoras, normalmente los familiares más cercanos, se enfrentan a días y momentos tan complicados, que sin la ayuda necesaria, se están convirtiendo en un colectivo casi tan vulnerable como el de la dependencia, y os aseguro, que esto es un gran drama para toda la sociedad.
  • Defender sin fisuras una igualdad de oportunidades real. Y no solo entre hombres y mujeres, que por supuesto. Sino, como aludía antes, entre toda la diversidad de colectivos que forman parte de la sociedad, y que todos ellos suman. Y si para conseguirla, es necesario vivir periodos de discriminación positiva, pues así tendrá que ser. Pero, entiéndalo bien, sépanlo leer, que esto no beneficia a esas personas que sufren discriminación, o al menos no solo, sino a todos, porque dando herramientas y recursos para que todos tengamos las mismas oportunidades, el retorno va a ser tan grande, que no dejará dudas de que es una gran idea.
  • Fomento de una conciliación real. Pero conciliación bien entendida, que no es que las madres podamos trabajar y criar. Esa es la que se está vendiendo y es muy dañina. Conciliación para que cualquier persona, independientemente de su sexo, su edad, su situación familiar, etc., pueda compatibilizar su desarrollo personal y profesional. Conciliación que empieza con la educación, y que servirá para mejorar a los niños y niñas desde los centros educativos y desde los hogares. Conciliación que ayudará a reducir la tasa de desempleo, que mejorará la productividad del tejido empresarial, que generará riqueza. Y que desde luego, incluye cosas tan simples y gratuitas, como no poner un debate electoral un día entre semana a las 10.30 de la noche… ¡Queda tanto por hacer!

Pero podemos empezar desde hoy. Primero nosotros, la ciudadanía, ejerciendo nuestro derecho pero también nuestra obligación de ir a votar. Porque podremos exigir que cumplan una vez que nosotros hayamos cumplido con nuestra parte.

Y a partir de mañana ustedes, señores, que espero que empiecen por delegar o ceder el puesto a alguna señora. Y después, que se dispongan a trabajar y a desarrollar bien ese trabajo por el que se les paga, que es, entenderse y llegar a acuerdos, que sirvan para beneficiar a toda la sociedad.

¡Nos vemos en las urnas, feliz domingo!

 

 

 

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